“HAY QUE SEGUIR ANDANDO” – HOMENAJE AL INOLVIDABLE PADRE LUIS SÁNCHEZ, CURA OBRERO DE WILDE ESTE

En el 97° aniversario del nacimiento del Padre Luis Sánchez (1925-2014), en la comunidad de Wilde Este celebramos su vida y obra.

El inolvidable cura obrero del barrio fue un ejemplo de vida, compañero, guía e inspirador. Nos dejó un inmenso legado de solidaridad y lucha.

Como merecido reconocimiento, la Comisión de Homenaje al Padre Luis Sánchez organizó una actividad en la que se partió del Polideportivo UST, para luego inaugurar un mural con su figura, acompañado por una de sus frases emblemáticas (citando a Monseñor Angelelli): “Hay que seguir andando nomás”.

Allí hicieron uso de la palabra compañeros y compañeras de la Cooperativa UST y vecinos de Wilde que compartieron más de un momento con el recordado Luis Sánchez:

Mario Barrios, socio fundador y trabajador de la Cooperativa UST-, remarcó: “Agradecer a las vecinas/os que se hicieron presentes. Queríamos hacerle un simple homenaje a nuestro cura obrero, nuestro cura tan querido por el barrio…como el Padre Luis Sánchez. Estuvo tan presente en cada una de nuestras luchas, en cada una de nuestras necesidades, asistiendo a cada uno de nuestros enfermos. Un 3 de agosto el Padre Luis Emilio Sánchez cumplía años. El 18 de julio se cumplió otro aniversario de su fallecimiento y definimos, con una comisión de homenaje, festejarle la vida y no recordarlo en su muerte. Nos  enseñó a juntarnos, a defender lo que es nuestro, a cuidarnos y para nosotros Luis siempre será un ejemplo”.

Por otro lado, Carmen, vecina de Wilde y perteneciente a la Capilla San Francisco de Asís, mencionó: “Fue un maestro de la vida porque nos dio libertad para trabajar, opinar y defender este barrio. Defenderlo como lo hemos defendido muchos por una situación de poder vivir en el barrio. Nos estimuló la lucha solidaria. Tuvimos a un compañero que, a pesar de no estar con nosotros, se extraña”. Mientras que Darío Zabala, integrante de la olla popular de la UST y quien supo acompañar a Luis en la Parroquia Nuestra Señora del Valle, del barrio San Lorenzo, de Wilde, señaló: “Una de las cosas que nos decía  era que un pueblo no necesita de grandes comandantes, sino de buenos compañeros/as”. 

“Coco” Romaniuk , cura párroco de Villa Itati, Quilmes, posterior al descubrimiento del mural, finalizó: “Yo creo que desde el cielo y el corazón de cada uno, Luis está presente. Sigue trabajando, luchando con la sencillez y el cariño que lo hizo siempre”.

De regreso, el equipo de Comunicación de la UST proyectó un video en donde se repasó su obra y el valiosísimo rol que cumplió el Padre Luis Sánchez en la comunidad.

A raíz de eso, Marito Barrios, presidente del Polideportivo UST y actual trabajador de la Unión Solidaria de Trabajadores, indicó: “Queremos aportar en el camino de cada una y uno de nuestros pibes. Veíamos fotos de los pesebres, donde es la parte de la playa donde estamos y vemos que esos nenes hoy tienen entre 40 y 45 años. Seguimos siempre el mismo grupo y recordando al Padre Luis con esa alegría”.

El cierre tuvo la reflexión de Diego Ledesma, presidente de la Cooperativa UST, donde hizo hincapié a los momentos más significativos de la organización y el fiel y siempre firme acompañamiento del cura obrero: “Cuando me tocó conocerlo a Luis fue en uno de los peores momentos: cuando nos quedábamos sin trabajo. Estuvo presente en cada una de las actividades. En cada paso que daba la Cooperativa UST estaba presente el Padre Luis Sánchez. Desde la inauguración del bachillerato, la del Polideportivo UST, el inicio de la cooperativa. Tuvimos la suerte de poder homenajearlo en vida. Hay que tenerlo más vivo que nunca y no sé cuántos barrios tienen la posibilidad de homenajear a un cura como el Padre Luis”, cerró.

La jornada finalizó con una merienda colectiva en el salón de usos múltiples “Padre Luis Sánchez“, del polideportivo, y una muestra fotográfica de cada uno de los eventos importantes de Wilde en donde siempre dijo presente.

Sacerdote tercermundista, cura villero

El Padre Luis Sánchez, nacido en 1925, ha sido un militante de la Opción preferencial por los pobres. Compañero de militancia de Carlos Mujica y del obispo Enrique Angelelli, entre otros curas, durante fines de los 60 y la década del 70 formó parte del Movimiento de Sacerdotes para el tercer mundo (MSTM). Ellos vinculaban la situación de pobreza y desamparo de los ciudadanos del Tercer Mundo con la explotación a la que los sometían las corporaciones multinacionales, con el aval de los gobiernos de los países industrializados. Expresaban su férreo compromiso religioso luchando por una mejora de dicha situación, transmitiendo la necesidad de ayudar a los más pobres y necesitados.

Todos los sacerdotes tercermundistas trabajaron por hacer una iglesia más cercana al pueblo, más comprometida con las realidades que sufría nuestra gente. Lucharon contra la pobreza y la exclusión, arriesgaron de una manera u otra su vida por el pueblo humilde y trabajador. Muchos de ellos fueron desaparecidos, presos y exiliados. Protegieron con su manto sagrado a los pobladores indefensos y a los compañeros combatientes. Junto con numerosos laicos, el MSTM se dedicó al trabajo social en zonas populares, humildes, además de apoyar las reivindicaciones obreras. Hoy en día, a los que llamábamos sacerdotes tercermundistas se los conoce como “curas villeros”.

Predicando con el ejemplo: 

Nuestro cura obrero trabajó toda su vida. Fue uno de los más rebeldes del clero. El sostenía que el sacerdote tenía que trabajar. El no quiso ser un funcionario de una institución, no quiso recibir dinero de la Iglesia, sino que quiso ganarse su propio dinero con su propio trabajo. Él realmente quiso dar ese testimonio de que trabajaba por amor. Fue el apóstol de un proyecto para entregárselo a la gente.

Entre otros trabajos, Sánchez fue verdulero, se desempeñó en empresa de limpieza, ayudó atendiendo un kiosco, estuvo en la editorial Atlántida como operario, en la Federación Gráfica Bonaerense (fue militante del Sindicato de Obreros Gráficos, al lado de la CGT de los argentinos) y también trabajó en el Hospital de Wilde.

Una vida de militancia y entrega

Trabajador hecho y derecho, el Padre Luis, jamás abandonó su compromiso con los trabajadores y con la construcción de una sociedad más justa. A lo largo de su vida fue un exponente de entrega revolucionaria. Ha estado en cada episodio de transformación en nuestro barrio y fuera suyo. 

Nuestro compañero dedicó más de 40 años al barrio, a la parroquia Nuestra Señora del Valle. Dio testimonio de vida a favor de los pobres. Como explicara en su momento, Juan Krogor, vecino y militante del barrio: “Luis fue quién condujo claramente esta comunidad durante tantos años. Su presencia ha posibilitado que varias generaciones de Wildeneses hayan podido crecer en la fe y construir una vida en torno a ideales muy fuertes”.

Por otro lado, Chavela, vecina y militante del barrio, ha resaltado el hecho de que “él ha acompañado a la gente a defender sus derechos. Por muchos años ha participado activamente en la lucha de los jubilados, yendo todos los miércoles”. Al respecto, Alfonso Faiser, dirigente de prensa jubilado, tiempo atrás, había enfatizado que ver todo lo que el padre Luis hizo por el movimiento de los jubilados fue realmente estremecedor e impagable. Agregó: “El padre Luis es un verdadero cura. Tiene el principio de que con un ojo mira al pueblo y con el otro a la religión”

En el caso de la UST, el Padre Luis tuvo una trayectoria de compromiso con la recuperación de la fuente laboral junto a los fundadores de la cooperativa. Luchó a la par y en todo momento nos dio aliento y nos acompañó hasta sus últimos días. 

Enseñanzas que perduran: Simpleza, acompañamiento y solidaridad  

El Padre Luis Sánchez fue una persona excepcional, un ejemplo de vida. Un maestro, un grande! Acompañó a varias generaciones y hoy sus enseñanzas, su vocación solidaria, siguen presentes hasta en los jóvenes que tuvieron el gusto de conocerlo. 

Él nos ha sellado a fuego la convicción de que “nadie es más ni menos por lo que tiene, porque todos los hombres son iguales ente si en razón de su dignidad” y que “en todo menos en el pecado debemos identificarnos con nuestros hermanos”.

Luis nos ha venido enseñando que vale la pena estar al servicio de los demás, que todos nosotros debemos construir un mundo solidario, que “no basta con tener memoria de los crímenes cometidos. Debemos tener memoria de los crímenes que se siguen cometiendo hoy. Porque cuando hoy sigue habiendo pibes en la calle que no tienen para comer, que no tienen dónde dormir: eso es un crimen. La gente que sigue estando sin trabajo, eso es un crimen”.

Darío Zabala, trabajador del Poli de la UST, que empezó a trabajar con el Padre en el barrio San Lorenzo desde la Parroquia Nuestra Señora del Valle, destacó que más allá de su sabiduría espiritual como intelectual, su simpleza para con la vida, para con la gente. “El se encargaba de enseñarnos que no era fundamental lo que teníamos, lo que pudiéramos llegar a conseguir. Sino, cómo trabajar con simpleza durante el camino hacia nuestras metas. A no olvidarnos del prójimo, aprender a mirarlo, a ser solidarios, reconocer y estar atentos a sus necesidades y ver cómo podemos avanzar juntos, priorizando al que le cuesta más, al que tiene menos posibilidades y recursos, acompañando, dando el espacio y el primer paso, a los más necesitados, marginados, a los que socialmente son considerados minorías”.

A su vez, Zabala sostuvo: “Creo que algo que dejó el Padre Luis en el barrio fue este trabajo de comunidad. Siempre nos contaba que en la Biblia se hablaba de que en las primeras comunidades no existían las necesidades, porque todo lo que se tenía, se ponía en común. Y si bien es una idea utópica, en este camino a formar una comunidad ideal, no olvidarnos que caminamos hacia ese horizonte”.   

Padre espiritual

El padre Luis Sánchez ha sido y aún es para nuestro barrio en general y para la cooperativa en particular un ejemplo de alegría, de esperanza y persistencia, de concebir la vida como un proceso de lucha, de coherencia y de honestidad. Nos mostró que la única lucha que se pierde es aquella que se abandona, que “hay que seguir andando”, dándole para adelante, que el motor del cambio está en nosotros, a través de unirnos y trabajar en conjunto. 

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