EL MANTENIMIENTO DEL RELLENO SANITARIO Y LA FUERZA INCESANTE DE TRABAJO DE LA UST

18 AÑOS DE UNA VASTA TRAYECTORIA, SOSTENIDA A FUERZA DE LUCHA, TRABAJO, DIGNIDAD Y AUTOGESTIÓN

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La UST es una empresa recuperada y organización social que lleva más de 18 años, a fuerza de trabajo, lucha, dignidad y autogestión pura, desarrollando sus actividades laborales en un predio de 450 hectáreas correspondientes al Complejo Ambiental Villa Domínico.


Dicho predio fue, entre finales de 1978 y principios de 2003, fue el Centro de Disposición Final Villa Domínico para residuos sólidos urbanos. Mientras estuvo operativo se constituyó como el relleno sanitario más grande de Sudamérica, recibiendo, transfiriendo y disponiendo alrededor de 12.000 toneladas de basura por día. Desde que recuperaron su fuente de trabajo (2003), hasta la actualidad, los trabajadores de la Cooperativa UST son los encargados de llevar adelante, como cooperativistas, el mantenimiento post-cierre de dicho predio. 

Entre sus principales actividades se encuentran: el mantenimiento de la infraestructura (movimiento de suelo, conformación de terraplenes), el mantenimiento y remediación de los “módulos” de residuos, el mantenimiento de la red de caminos internos operativos que recorren el gran predio y sus desagües pluviales, la forestación/ parquización y mantenimiento de áreas verdes, control fitosanitario e Ingeniería sanitaria. A todo ello, se le suma el mantenimiento de los equipos viales.

A TODA MAQUNA:

Volviendo a la escena de los maquinistas de la UST operando la pala cargadora y el camión volcador, vale destacar que, ellos, junto a una decena de compañeros de la organización, recientemente completaron exitosamente una capacitación y actualización teórico-práctica intensiva donde se abordó todo lo vinculado con la operación, el funcionamiento y mantenimiento preventivo de los equipos viales que utilizan.

La vital importancia del mantenimiento de la flota de equipos responde al hecho de que integran el capital físico de la Cooperativa. A diferencia de lo que ocurre con una empresa tradicional donde hay patrones, cada máquina de la UST es fruto directo del sacrificio de sus trabajadores, (muchos compañeros que están y de muchos otros ya jubilados). Cada uno de los equipos representa el capital de la cooperativa y del hecho de que ese capital funcione bien y esté bien cuidado depende, en parte, la continuidad del laburo. 

Pero basta con hacer memoria y visualizar la historia de la UST para siempre poder reconfirmar que allí, el capital más valioso siempre han sido y siguen siendo, ellos: los compañeros, sus trabajadores. Sus socios fundadores (que siempre han marcado el camino, son guía e inspiración), y las nuevas generaciones (que van integrándose cada vez más y representan el futuro y continuidad de la organización). Entre todos ellos alimentan ese “fuego sagrado” característico de la organización, de nunca dejar de proyectarse (mirar hacia adelante), pero a su vez, también, hacia los costados, hacia sus pares, vecinos, organizaciones hermanas, con la convicción de siempre ir por más y más construcción colectiva junto a la comunidad. Es por eso que los recursos humanos y tecnológicos con los que cuenta la UST no son únicamente utilizados en el cumplimiento de los contratos de trabajo, sino también en el desarrollo y sostenimiento de cada uno de los numerosos proyectos sociales que la cooperativa realiza en la comunidad de la que es parte. 
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