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10 años del Bachillerato Popular Arbolito de la UST

“La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” (Paulo Freire)

Jueves 20 de septiembre de 2018, por Flor

Se cumplió la primera década desde que nació el Bachillerato Popular “Arbolito” de la UST, que fue creado por los trabajadores de la Cooperativa UST como una iniciativa social autogestionada y se ha consolidado como un espacio de contención, encuentro, crecimiento personal, solidaridad y construcción colectiva.

El "Bachi" es cada educador, cada estudiante que pasó y transita sus aulas, cada trabajador de la Cooperativa UST. Es orgullo por todo lo logrado y construido. Aquí describimos su esencia y recorremos fragmentos de su historia.

Así nació y creció “Arbolito”, todo un símbolo del espíritu de lucha

El Bachi se creó en 2008. Brinda título oficial y está abierto a la comunidad de Wilde Este. Es sostenido con recursos de la Cooperativa UST. A lo largo de una década, allí se han recibido aproximadamente 200 estudiantes.

Su nombre, “Arbolito”, se eligió en homenaje al apodo del cacique Nicasio Maciel, jefe ranquel que se destacó por su virtuosa capacidad de lucha. “Arbolito” simboliza el recobrar esa fuerza interior que habita en cada uno de nosotros, que nos ayuda a enfocarnos, perseverar e ir tras nuestros sueños.

Refiriéndose a los inicios del bachi, la educadora Graciela Timar (que dicta la materia Historia allí), relata:

“Yo vi cómo construían el bachiller. Estoy desde que empezaron e hicieron la losa. Se del proyecto, se de las intenciones, del trabajo que pusieron los muchachos (de la UST) en levantar, primero las paredes y en iniciar esto de la educación porque se dieron cuenta que era una necesidad, primero de los trabajadores mismos y también del barrio. Entonces empezaron antes de terminar la construcción. O sea, paralelamente a la construcción ya estaban iniciando la Educación Popular con los trabajadores y alumnos que venían del barrio. Obviamente, la alegría de haberlo terminado, la inauguración y todos estos años”.

Por su parte Oscar De los Santos, profesor de Ciencias Naturales, Biología, Física y Química, recuerda los primeros tiempos del bachi:
“Desde un principio parecía un desafío muy interesante. Siempre con mucho optimismo, siempre, apostamos muchísimo a que esto pudiera seguir creciendo. En un comienzo empezamos dando clases en el SUM, donde hoy es un galpón. En invierno hacía mucho frío y a pesar de eso los estudiantes se quedaban. Ellos apostaron mucho al proyecto”. Hoy las clases se dictan en confortables salas calefaccionadas.

Mucho más que una institución educativa:

“Arbolito” es un proyecto educativo y social, que busca, además de transmitir conocimientos, el propiciar un ámbito donde se tome conciencia sobre la importancia de la participación colectiva para la construcción de nuestra realidad. Desde allí se realiza un tipo de Educación Popular, comprometida con los sueños, proyectos y movimientos de liberación social y cultural. Su enfoque pedagógico sigue la perspectiva “esperanzadora” del pedagogo Paulo Freire, supera la ideología del fatalismo, del conformismo, de la desilusión que el poder dominante quiere imponer a toda costa. Frente al «no hay nada que hacer», hay que anteponer el derecho a soñar que «otro mundo es posible». Lo que se resume en tener la convicción de que a “los desafíos vale la pena vivirlos y combatirlos”.

El “Bachi”, desde sus inicios, se ha destacado por brindar un espacio de calidez, contención e integración que resulta transformador. Así lo describe Timar:

“Es increíble. Para el barrio es sumamente importante porque nosotros recibimos muchos adultos que fueron expulsados de la escuela formal porque el mismo sistema los expulsa. Ver que se acercan, primero con la curiosidad, después con las ganas, después con la necesidad, con el entusiasmo y ver cómo van creciendo como grupo y como seres humanos desde un primer año hasta un tercero… La verdad que es increíble sentir lo que sentimos nosotros los profes frente a estas camadas de alumnos que se van recibiendo, viendo todos esos cambios y teniendo en cuenta también las problemáticas porque hay alumnos que tienen historias y realidades muy difíciles. Sin embargo encuentran acá, no solamente los conocimientos que después los habilitan para tener un título de secundario, sino la contención. No son un número de matrícula, sino que son personas con nombres, apellidos, donde se contemplan las situaciones individuales de cada uno y donde se conforman grupos en cada año que hacen que se puedan apoyar unos en los otros y que ellos mismos se den cuenta que no están solos. Que hay otros que están en su misma situación.

Se van conformando grupos humanos y esa es justamente la idea de que terminen el bachiller no solamente con el título, sino con valores, relaciones sociales, esto de saber que pueden y deben defender sus derechos y que pueden seguir adelante y pensar todavía en más. Muchos de los que terminaron el secundario han hecho otros estudios, terciarios, universitarios así que eso nos pone sumamente felices y saber que vuelven porque siempre están volviendo”.

Según describe De los Santos, en “Arbolito”: “Los alumnos se encuentran con algo nuevo, con una educación diferente. Tengamos en cuenta que todos vienen de una escuela tradicional, donde el régimen de enseñanza es recto, la tolerancia no es la misma, el diálogo no es el mismo, la participación no existe, prácticamente. Nosotros les brindamos eso: participación, el poder compartir decisiones, proyectos nuevos y eso es con lo que se encuentran los estudiantes. Vienen con una idea, pero se van con otra idea, otra formación, otros valores y eso es lo que nosotros nos enorgullece. Encontramos alumnos que ya están en otra actividad y siguen recordando el paso por el bachillerato, de buena manera, y eso es para nosotros es un incentivo y algo que nos llena de orgullo”.

Como suele ocurrir con lo innovador, en su momento, la llegada del bachillerato al barrio generó cuestionamientos infundados, según De Los Santos : “Los mismos docentes que pertenecen a otras escuelas cuestionaban que esto pudiera funcionar. Cuestionaron el tema de que el título era válido y hasta el día de hoy lo siguen cuestionando. Sin embargo nosotros seguimos adelante, por supuesto que el título es válido, tenemos docentes que egresaron del bachillerato, siguieron la carrera terciaria, la universidad, o sea que no hay ningún inconveniente con eso “, sostiene el educador.

De los Santos brinda un balance sobre el bachi: “El balance es altamente positivo. Para mi estos 10 años aprendí muchísimo, aprendí de la cooperativa y el trabajo que hacen, aprendí de los alumnos. Vemos alumnos que egresaron hace 10 años, alumnos que siguieron una carrera terciaria, que hoy son parte del bachillerato y eso para nosotros es un estímulo muy importante. Es un estímulo cuando termina el año y te dicen “gracias, profe”. Eso para nosotros no tiene valor por el hecho de ser docentes en un bachillerato popular, no tiene valor. Es el orgullo que nos llevamos, es la alegría que nos llevamos. El motivo para encarar un año nuevo, empezar otro año con muchas ganas, con ganas de hacer cosas, conocer a los nuevos alumnos y todos los años me llevo cosas. Para mí es muy fructífero cada año que estoy en el bachillerato. Por eso sigo apostando. Es un gran orgullo”.

El “Bachi” está abierto a la comunidad. Juan Carlos Rivera, contador de la Cooperativa UST y profesor de matemáticas de los 3 años, invita a los vecinos que no nos conocen o no participan de bachi, que están las puertas abiertas para cuando quieran conocer esta experiencia, que se las recomiendo porque es diferente y se sienten contenidos, no solo a nivel de estudiantes sino a nivel personal”.

Un “Arbolito” que lleva 10 años "dando buenos frutos": CELEBRANDO LA PRIMERA DECADA:

Con motivo del 10° aniversario del Bachillerato Popular “Arbolito” de la UST, el 19 de septiembre se realizó una celebración. El festejo tuvo la presencia de ex estudiantes, directivos y aquellas personas que fueron protagonistas de este proceso. Por supuesto que también dieron su presente el actual cuerpo docente, los estudiantes, vecinos, integrantes de la CTA Autónoma y los trabajadores de la Cooperativa UST.

Con el corte de calle, demostrando que no era un acto más sino el orgullo de festejar la primera década de la institución, la educadora Graciela Timar fue la encargada de conducir una fiesta que en un comienzo contó con el ingreso de los abanderados, tanto de la bandera nacional como la bonaerense, y posterior a ese momento la épica actuación de un grupo de danzas.

Por otra parte, tomaron la palabra, entre otros, César García, egresado 2016 y emblemático vecino de Wilde, Tamara Torres, estudiante de 3º año, así como también el educador Oscar de los Santos, uno de los profesores que dicta clases desde los primeros días del bachillerato. Este último recibió un presente a cargo de Hugo Villar, actual director. Asimismo, un emotivo momento se dio cuando los presentes contaron con el testimonio de Silvia Paciello, ex directora de la institución, y Diego Ledesma, Presidente de la Cooperativa UST y educador de la materia de Historia del Movimiento Obrero. Mario Alberto Barrios, socio fundador de la UST y educador del bachillerato fue otro de los referentes que participó de la ceremonia.

El tramo final del festejo de cumpleaños nº 10 del Bachillerato Arbolito UST tuvo lugar para que los presentes disfrutasen de un vídeo, realizado por el Equipo de Comunicación de la UST, en el que se repasó gran parte de la historia del establecimiento y culminó con un extraordinario show de saxo, fotos grupales y el clásico brindis, decorando una tarde maravillosa en donde otro proyecto de la Unión Solidaria de Trabajadores, en este caso la educación, escribe un capítulo más de su rica historia.

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