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Lunes 25 septiembre 2017
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BACHILLERATO POPULAR ARBOLITO – (UST)

bachillerato

El Bachillerato Popular “Arbolito” de la UST nació en marzo de 2008 como parte de un proyecto social autogestionado de la Cooperativa Unión Solidaria de Trabajadores (UST) de Wilde, Avellaneda. Su nombre se eligió en homenaje al apodo del cacique Nicasio Maciel, jefe ranquel que se destacó por su virtuosa capacidad de lucha.

“Arbolito”, que brinda título oficial y forma parte de la Red de Escuelas de Wilde, surgió con el propósito de dar respuesta a las necesidades educativas, culturales y políticas de la comunidad de Wilde. El proyecto está abierto a toda la comunidad, especialmente destinado a los trabajadores de la UST, vecinos del barrio y otras cooperativas y organizaciones de la zona.

Es un secundario que se sustenta en la educación popular, con orientación en economía social, educación para la salud, RRHH y medio ambiente. Allí, a fines de 2015,  ya han egresado seis promociones de  alumnos.  En el 2008 también se sumó el CURSO ESTABLE DE TERMINALIDAD PRIMARIA con reconocimiento oficial.

El Bachillerato de la UST busca promover diversos objetivos que exceden en calidad e integralidad, a la mera transmisión de conocimientos. Aspira a:

  • Desarrollar sujetos críticos y conscientes que logren identificar sus debilidades y fortalezas.
  • Ofrecer actividades que permitan a los alumnos ampliar las oportunidades de intervención y acceso a los conocimientos.
  • Promover el pensamiento en conjunto, buscando compartir y no competir.
  • Crear la conciencia de que se es parte de un todo.
  • Generar actividades para incluir la participación de grandes y chicos.
  • Propiciar el desarrollo de valores, donde el compromiso, la solidaridad y la cooperación sean importantes para construir una comunidad, un barrio y un país mejor.

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Educación Popular, un espacio que trasciende el aula:

El proyecto pedagógico del “Bachi”, como parte de la UST, se ha venido consolidando como un espacio social y educativo que entiende la necesidad de “trascender el aula”, ya que considera que los espacios de participación y decisión colectiva son fundamentales para la formación de estudiantes, educadores y trabajadores.

La institución tiene como objetivos, además de la transmisión de conocimientos,  el propiciar un ámbito donde se tome conciencia  acerca de la importancia de la participación  colectiva para la construcción de nuestra realidad. Desde esta concepción de escuela, entendemos que es fundamental trascender los límites de la institución para plantear acciones que comprendan al barrio, a fin de afianzar la construcción de poder popular.

El Bachillerato Popular de Adultos “Arbolito de la U.S.T”, como espacio social y educativo, busca promover una formación integral que sintetice los saberes académicos, sociales, del trabajo y de la lucha por los valores del cooperativismo, la autogestión y el medio ambiente.

Asumiendo la no neutralidad de la educación, este proyecto político pedagógico busca construir poder popular para la transformación social a través de la apropiación y la resignificación de los saberes hegemónicos.

Nuestra experiencia educativa y política se enmarca en un proceso histórico más amplio de los movimientos sociales en nuestro continente: “En la Argentina y como respuesta a la crisis económica y al retroceso del Estado en política social fueron creciendo iniciativas educativas de carácter autogestivo en el terreno de los movimientos sociales. La expresión de esta reacción fue llevada a cabo por movimientos de desocupados, organizaciones de trabajadores que recuperaron sus fábricas y un amplio abanico de organizaciones territoriales. Poco a poco se plantearon la necesidad de “tomar la educación en sus manos creando escuelas populares y espacios educativos”.

El “bachi” se posiciona como un dispositivo institucional propio de la pedagogía crítica desde la Educación Popular, con los trabajadores como educadores, conduciendo el proyecto político, en un modelo de cogestión con educadores, toma de decisiones en asambleas de estudiantes y la reflexión permanente sobre la búsqueda de sentido del bachillerato y la necesidad de interpelar el pensamiento crítico que redunde en el desarrollo del barrio con más hombres y mujeres que debatan, participen y sigan construyendo esta comunidad organizada en base a aprendizajes sindicales, políticos, culturales y económicos.

La institución fue inaugurada después de mucho tiempo de trabajo, de pensar y soñar un proyecto que respondiera a las diferentes necesidades sociales, culturales y políticas de los trabajadores y la comunidad de Wilde. Al día de hoy, desde la UST se ha venido recorriendo un camino lleno de aprendizajes, dentro del cual sus miembros de reconocen como sujetos transformadores y asumen en la práctica cotidiana el compromiso de forjar los anhelos que los reúnen.

A lo largo de dicho proceso se han enfrentado dificultades, se ha puesto el cuerpo, el criterio y la convicción de que a los desafíos valen la pena vivirlos y combatirlos.

La importancia de brindar una Educación Popular: Progresista, Crítica, liberadora

Desde el Bachillerato Popular “Arbolito” de la UST se realiza un tipo de Educación Popular, comprometida con los sueños, proyectos y movimientos de liberación social y cultural.

El enfoque pedagógico es el propio de la práctica educativa progresista crítica cercano a las enseñanzas del pedagogo Paulo Freire. Se parte de la base de que la educación nunca es neutral. Está a favor de la dominación o de la emancipación. Las prácticas educativas siempre son políticas porque involucran valores, proyectos, utopías que reproducen, legitiman, cuestionan o transforman las relaciones de poder prevalecientes en la sociedad.

Se parte del precepto de que: “La educación por sí misma no cambia el mundo, pero sin ella es imposible hacerlo. En consecuencia, el educador progresista debe tener un compromiso ético político por la construcción de un mundo más justo. El educador ve la historia como posibilidad; no debe perder su capacidad de indignación, no puede ser indiferente ni neutral frente a las injusticias, la opresión, la discriminación y la explotación; debe mantener y promover la esperanza en la posibilidad de superación del orden injusto, de imaginarse utopías realizables («el inédito viable»)”.

La finalidad de la educación liberadora es contribuir a transformar en función de visiones de futuro que superen la existencia de opresores y oprimidos, de explotadores y explotados, de excluyentes y excluidos. Las prácticas educativas críticas, articuladas a praxis sociales transformadoras, hacen posible que la gente escriba su propia historia, es decir, sea capaz de superar las circunstancias y factores adversos que la condicionan.

A su vez, desde el Bachillerato Popular “Arbolito” de la UST se sigue una «pedagogía de la esperanza» que supere la ideología del fatalismo, del conformismo, de la desilusión que el poder dominante quiere imponer a toda costa. Frente al «no hay nada que hacer», hay que anteponer el derecho a soñar que «otro mundo es posible».

El educador progresista debe tener un compromiso ético político por la construcción de un mundo más justo. Ve a la historia como posibilidad; no debe perder su capacidad de indignación, no puede ser indiferente ni neutral frente a las injusticias, la opresión, la discriminación y la explotación; debe mantener y promover la esperanza en la posibilidad de superación del orden injusto, de imaginarse utopías realizables («el inédito viable»). Plantea una «pedagogía de la esperanza» que supere la ideología del fatalismo, del conformismo, de la desilusión que el poder dominante quiere imponer a toda costa. Frente al «no hay nada que hacer», hay que anteponer el derecho a soñar que «otro mundo es posible». La pedagogía crítica debe contribuir a construir sueños, a reinventar utopías y a sembrar esperanzas de cambio.

La pedagogía crítica debe contribuir a construir sueños, a reinventar utopías y a sembrar esperanzas de cambio.

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El Bachillerato Popular “Arbolito” de la U.S.T es responsabilidad de los trabajadores de la Cooperativa Unión Solidaria de Trabajadores, se desarrolla en el marco de convenios y acuerdos con la Dirección General de Escuelas, y se logró la oficialización del mismo, bajo la modalidad y nombre de “Bachillerato Arbolito” DIPREGEP. Nº 7430 junto a otros 15 bachilleratos populares. Actualmente se lleva adelante la lucha por los salarios docentes y las becas estudiantiles, estando a la víspera de la firma del traspaso a la Educación Pública de adultos.

El Bachillerato de la UST es un proyecto que fusiona lo educativo lo económico y lo político en torno a un entramado de redes barriales entre ellas la red de Escuelas de Wilde, la Mesa de Organizaciones Barriales, articulación con Universidades y la construcción del Sindicato de Trabajadores de la Educación Popular en el marco de Federación Nacional Docente de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

La Cooperativa U.S.T es fundadora de la Asociación de Trabajadores Autogestionados (ANTA) en la CTA. Integra la Coordinadora Nacional de Trabajadores Autogestionados (CONTA), en la cual, además, participan Empresas Recuperadas (MNER), cooperativas independientes desarrollando junto al MNER la construcción de un espacio de coordinación y articulación de Movimientos Cooperativas y Empresas Recuperadas, Agrupaciones de Derechos Humanos y Organizaciones Sociales. Desde estos espacios y como trabajadores autogestionados se reclama que el Estado cumpla con su deber en ser garante del derecho a la educación y al trabajo.

Es en este sentido, desde la Cooperativa UST se considera trabajadores de la educación a los docentes y se lucha con ellos en la defensa de sus derechos y dignidad, para lograr mejores condiciones de trabajo y una educación para todos.